
"Eres virgen"
Parece increible en estos tiempos que Marcia, de 11 años, sea virgen.
¡¡Ni que estuvieran en el año 2010!!
A Marcia se lo repetían una y otra vez. El año pasado, sus padres, le quitaron las muñecas. Decían que era demasiado mayor para que jugara todavía. Tenía que salir más con los de su clase. Querían llevarla incluso a un psicólogo para que detectaran cuál era el problema. Ellos, a los 12 años, tuvieron a Marcia. Ahora eran un feliz matrimonio de veintitrés años de edad con tres hijos a su cargo. Como tiene que ser. A los treinta, sus hijos serán tan mayores que podrán vivir los 30 años restantes conociendo a sus descendientes y hacer todo lo que no hiceron durante los duros años de trabajo y cuidando de sus hijos (así es la media de vida, entre 50 y 70 años, jubilándose a los 40).
Marcia adoraba la clase de historia.
Les explicaban que al principio se casaban sobre los 15 años (allá por el S. XVIII). Luego aproximádamente a la mayoría de edad... ¡¡¡18 años!!! Qué viejos. Vivían más tiempo, eso sí. Y más tarde incluso contraían matrimonio a los 30 ó 40 años; era increible. Incluso en segundas nupcias y terceras o de ancianos. En parte le hubiera gustado. ¿Cuándo cambió todo el ciclo? Vivir después de parir y no antes. ¿Y si morías en el parto? No vivirías nada. Antes, a los 11 años, eras una niña que jugaba con muñecas y ahora... eres una niña lista para procrear. Incluso hay niñas precoces que tienen hijos a los 7 años. Marcia a los 7 años tenía poco pecho y le daban envidia las chicas de su clase, que incluso llevaban una talla 85.
En 203 años había cambiado mucho el milenio y... La Tierra.
El miedo a la extinción y la escasa población que quedaba en el Mundo tras la caida del meteorito y la inminente ola que inundó medio planeta, obligó a la población a reproducirse lo más rápido posible y su consiguiente evolución. Cada vez se hacían antes mayores y los cuerpos, antes frágiles, se hacían fuertes a los pocos años de nacer.
Sus padres consiguieron convencerla que asistiera al psicólogo y, tras varias sesiones, el doctor le sonsacó la verdad: tenía miedo al sexo por culpa de una violación. Hasta la última sesión no supo quien fue el culpable: su padre.
Tras esa confesión el doctor murió por causas todavía desconocidas; supuestamente un ataque al corazón (aunque tenía restos de tela en la boca). No pudo avisar a la policía para que quitaran al padre de Marcia su custodia.
Marcia no volvió nunca más al psicólogo. Sus padres pensaban que era debido a un trauma. Lo que no se hubieran esperado jamás era el verdadero plan de Marcia...
El padre aprovechaba cuando la madre iba al trabajo para abusar sexualmente de su hija. Bueno... a principios de milenio podría denominarse: abuso sexual. Pero Marcia era feliz. Le gustaba lo que su padre le hacía. Le quería. Él se lo demostraba física y verbalmente. Ella no quería otro hombre. Él intentaba convencerla que tendría que emanciparse, luego la abrazaba y negaba sus propias palabras. El deseo hacia su hija traicionaba su deber como padre. Se amaban. La amaba más que a su mujer. Más que a sus otros hijos. Más que a su vida. Marcia era todo lo que podía desear pero... ¿quizás le traicionó el deseo y le volvió loco? ¿Cómo podía amar a su hija como mujer? Estos son los pensamientos de su enamorado padre.
Marcia se aprovechaba del amor de su padre para aprovecharse de toda situación. Tenía a su novio secreto que apenas se veían (su padre requería mucho tiempo y atención). Tenía un amigo que se la follaba cuando ella quería. Tenía su amasador de pan...
Todo lo que le rodeaba era, a su mente, obsceno. Cualquier cosa la utilizaba, cuando sus padres no miraban o no estaban, para provocarse placer sexualmente. Para penetrarse. Para recrearse.
Jamás hubieran imaginado que Marcia era una ninfómana. Aquella niña que un año atrás tuvieron que quitarle las muñecas con las que, tampoco sabían, se masturbaba a todas horas. La que lloraba por pelearse con su hermano. La que ama a su padre como un hombre... o eso creía su padre. La que ama a su familia como tal... lo que piensa su madre.
Todos, menos Marcia y su hermano, ignoraban que también abusó, esta vez sí, sexualmente de su hermano. Le amenazó con decirle a sus padres que había sido él si se chivaba y desde entonces él la temía. La odiaba. La evitaba.
Puede que Marcia sólo quisiera a su hermana pequeña porque también entraba en sus planes...
Era mala. Y muy guarra.
Sólo quería diversión. ¿Por qué casarse cuando a una edad tan temprana había descubierto tanto placer? No sabía que era el amor y no quería saberlo. No amaba a nadie. Se divertía mientras otros lo ignoraban.
Sus mejores amigos eran los preservativos y demás métodos anticonceptivos. Se lo habían dado todo. Le habían evitado convertirse en madre (detestaba la idea de serlo algún día). Era su mayor miedo. El aborto estaba completamente prohibido. Tenían que seguir evolucionando. Necesitaban constructores que sacaran la tierra de debajo del agua para crear islas y penínsulas donde expandirse.
A los pocos días de la muerte de su psicólogo, quedó con su novio. Le pidió matrimonio y Marcia no contestó. Su peor pesadilla se había hecho realidad. No quería casarse. Su novio sólo es su novio porque es guapo y se lo pasa bien con él. Él, Evo, insistía en la pregunta pero ella sólo le giraba la cara. Cansado, le cogió por los hombros girándola y le obligó a contestar. No, fue su respuesta. Evo llora desconsoladamente preguntándole por qué tirándola al suelo.
El desconsuelo pasó a la rabia. La rabia a excitación. Evo tenía la polla empalmada y quería follarse a Marcia ahí mismo, en medio de la calle con toda esa gente mirando.
Nadie se extrañaría. Sólo mirarían por casualidad. Follar en la calle era un placer y muchos hacian realidad sus fantasías. Si Marcia gritaba, la gente pensaría que es una joven que quiere hacerse escuchar.
Evo desnudó a Marcia. Ella tampoco se defendió mucho; estaba algo asustada sólo por un motivo pero no le creia capaz de hacerlo. Evo no lo haría... pero estaba muy enfadado. Lo hizo.
Metió su polla sin siquiera estar demasiado lubricado. El escozor de la penetración no fue lo que más le dolió a Marcia; sinó la falta de preservativo. Iba a correrse dentro y lo sabía. Ahora sí gritaba y lloraba. Evo era dos años mayor que ella y tenía unos fuertes brazos. No pudo hacer nada cuando notó que Evo se corría. La cadencia de sus embestidas era mucho más rápida y sus gemidos más fuertes. La gente miraba y aplaudía. Estaban viendo en directo una concepción. La cuarta del día, con fantasía sexual incluida. Evo se corrió entre aplausos ajenos y lágrimas de Marcia.
Se levantaron. Acto seguido se vistieron. No hablaban. No se miraban. Marcharon. Evo no volvió a verla nunca más.
Marcia, deprimida y convaleciente, fue a visitar a su mejor amigo. Él la vio tan decaida que sólo pudo abrazarla y preguntarle lo que había pasado. Marcia se lo contó con pelos y señales. Se retorció entre sus brazos y comenzó a frotarse contra el cuerpo de la única persona que podía confiar. Sabía lo de su padre, su hermano y su novio. Realmente, sólo le tenía a él, y no le amaba. Por eso se veía incapaz de querer a alguien.
Charl besó a su amiga y la desnudó y tocó allí donde ella decía que le dolía. Era tan tierno...
Marcia, pensando en que lo peor ya estaba hecho, le dijo a Charl que podía hacérselo sin condón, que de quedarse embarazada prefería que fuese de él.
Él, obediente y deseoso de hacerle el favor, fue tan cariñoso y amable con ella que la hizo llorar de alegría. La folló de tal manera que ella sólo podía gozar del momento. Nunca se lo habían hecho de esa forma. La penetraba delicada y a la vez ferozmente. Le besaba ansiosamente pero también era tierno. Le decía que la quería pero no era repulsivo ni quería insinuar nada más para el futuro, sinó describiendo el presente. Por primera vez, Marcia se sentía querida y respetada sin nada más a cambio; quizás un embarazo no deseado pero... quería tener la duda, en caso de quedarse, que él fuera el padre.
Desgraciadamente para Marcia, a los dos meses descubrió lo peor. Se había olvidado del tema puesto seguía menstruando pero en menor medida. Le creció el pecho pero pensaba que era porque se estaba desarrollando. Comía más pero también estaba más grande. Fue al médico y le confirmaron la noticia: estaba embarazada.
Quería abortar pero nadie se lo provocaría. Deprimida, se lo contó a Charl. Éste no pudo hacer nada, excepto abrazarla y dare su cariño en forma de sexo otra vez.
Sus padres se enteraron a los 5 meses cuando la barriga era evidente. El padre lloró de alegría. Fue a hablar con Marcia y le hizo prometer que jamás se lo contarían a su madre. Que el niño había que decir era de un novio que tuvo hacía unos meses. Claro que... él pensaba que era suyo.
Marcia no le corrigió. Si quería que el padre siguiera dándole todo lo que quería, tenía que hacérselo creer.
Así pues, se mudaron a una isla donde nadie les conocía haciendo pasar a Marcia por una mujer embarazada que perdió a su marido un día de pesca. Estaba mal visto ser madre tan joven y sin un hombre a su lado. Ese pensamiento no había cambiado en el transcurso de los siglos.
Marcia quería morir en ese momento. Ella sólo deseaba vivir. Quería ser una guarrilla y follar. Siempre con una polla en la vagina. Su sueño era ser madre como las de antes, una vez vivida la vida y dar a luz cuando no te quedara nada que explorar.
Quería que su hermana la viviera con ella y, aunque sólo fuera una persona en el mundo, la comprendiera.
El sexo sólo era una manera de expresarse. De reivindicar su vida.
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