martes 1 de diciembre de 2009

Relatos Frikieróticos III

Publicado: Sab Feb 11, 2006 9:20 pm

El otro día quedé con un amigo para ver una película manga (Urotsukidogi). Fuimos a mi habitación a mitad de la película y le dije que esperara porque quería ir a buscar algo para comer.

Cuando volví, mis ojos observaron una escena espeluznante: vi a mi querido amigo atado de pies y manos por látigos o cuerdas que salían de la tele. No sabía explicar que eran esas cuerdas tan grandes y gordas que parec… no lo parecían… eran pollas que salían de la puta tele.

Se le metían por todos los orificios. Culo, nariz, boca, orejas, uretra, ojos. No podía moverme; estaba petrificada al otro lado de la puerta viendo como esos pedazo de falos le estaban hinchando… hinchando… hinchando…

Seguía sin poder moverme. Si esas pollas me olían o me veían vendrían por mí. Entonces pensé “¿Las pollas huelen? ¿Las pollas ven?”. Pero no tenía tiempo de pensar, estaba inmovilizada. Mi querido amigo seguía hinchándose hasta que sucedió lo inevitable: explotó.

Una enorme explosión que salpicó de sangre y semen toda la habitación. Se formó un caudaloso río que casi me arrastra por el pasillo cayendo por las escaleras.

Estaba bañada completamente. Mi amigo ahora sólo era sesos esparcidos pegados en las paredes, el techo y mi cara. Vomité. Me di la vuelta e intenté escapar lo más lejos posible… pero era demasiado tarde.

Una pedazo de polla me cogió del tobillo y me tiró bocabajo al suelo. Me arrastró hacia la tele y conseguí girarme. Era el bicho más feo y deforme que había visto en la vida.
Salió de la tele y detrás suya le siguieron cuatro bichos más. “Hijos de puta, ¡dejadme!” No paraba de gritar. Me empezaron a desnudar, arrancándome y rompiendo la ropa como si de folios se tratase y comenzaron a lamerme y metiéndome la lengua y pollas por todos lados. Entonces apareció el chojin. Salió de la tele y mató a los mierdas demonios que me tenían colgando sobre sus largas pollas.

El cabrón me cogió por el cuello y se fue directo hacia la estantería donde tengo mi tesoro. Mis mangas y películas. Abrió uno de Samurai Deeper Kyo y entramos los dos dentro del manga. Era el cómic número 13. Nos metimos dentro de la batalla.

El pequeño Sasuke Sarutobi se sonrojó en medio de su técnica del relámpago al verme desnuda y penetrada por el chojin. Vi cómo se empalmaba su pequeño miembro al verme las tetas cerca de su cara. Las miraba fijamente. Cómo se movían. Supe que deseaba lamerlas. Luego me miró a los ojos. Estaba muy rojo de la vergüenza y la excitación y el fulgor del combate.
Supo que deseaba librarme del chojin que me tenía prisionera y empalada y desvió su técnica del relámpago dejando al chojin hecho cenizas.

Me cogió al vuelo llevándome con él a una cueva cercana al lugar. Me vendó y abrazó para protegerme del frío. “Pobre niño”, pensaba yo. Estaba falto de cariño y al verme le debí recordar a su madre. Luego caí en la cuenta que la víctima ahí era yo. Acababa de ser violada por un monstruo y muchos penes. Sasuke se había excitado mucho al mirarme fijamente las tetas…

Me empezó a acariciar el pelo y darme besos en la mejilla. Era un crío. Entonces se me tiró encima y empezó a moverse al son de la danza del sexo. Me excitaban esas pequeñas embestidas, cariñosas, al fin y al cabo. Le bajé los pantalones. Tenía la polla bien dura. No era tan pequeña como pensaba. Empezó a meterla lentamente y terminó follándome como si le fuera la vida en ello. Probamos posturas que en la vida se me habrían ocurrido. Qué flexible era este experimento fallido de los Mibu, cuya vida era tan triste y vacía que chocaba con esa personalidad sexual que ahora me hacía estremecer. Me excitaba. Me hacía correr. No me habría imaginado que se podía disfrutar tanto follando con un personaje de ficción… pero era tan real.

A la mañana siguiente al despertar salí de la cueva desnuda y me dirigí al lugar de la lucha. El mismo lugar en el que aparecí con el chojin en ese mundo. En el momento que parpadeaba en ese lugar, al abrir los ojos me encontraba en la habitación.

Estaba desnuda… pero no sentía aquél dolor en todo el cuerpo, culpa de las violaciones. Quizás Sasuke me había curado con su amor. Quizás todo había sido un sueño. Quizás mi amor por el manga me había hecho una mala pasada. Quizás estuviera loca…

Nueve meses después tuve un hijo. No me acuerdo ya.
Creo que al tenerlo morí electrocutada, porque cuento esta historia desde el cielo.



PD: otra historia publicada en el foro de frikadas.
PD2: para saber quién es el Sasuke de la serie pinchar [aquí]
PD3: para saber qué coño es el Chojin de Urutsukidoji [aquí]. [Foto] [Foto]

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martes 24 de noviembre de 2009

Relatos Frikieróticos II


Publicado: Mie Jun 28, 2006 10:50 pm


Estaba una puta en la sala de espera de un hospital cuando aparecen un grupo de soldados armados gritando: "¡¡¡Todos al suelo!!!"

La gente obedecía... y la puta no iba a ser menos. Llevaba una minifalda que apenas tapaba sus nalgas y se le veía aun estando de pie el tanga; se tumbó toda abierta de piernas y uno de los soldados le dijo que por favor se tapara.

Ella no podia taparse ya que no tenia con qué. Rogaron un poco de seriedad puesto el hospital estaba amenazado por un ataque de bomba y que no podia salir nadie o sino la harían estallar, por eso pedían que se mantuvieran lo más agachados posible, y si pudiera ser bajo alguna mesa o banco de la sala. La gente obedecía mientras daba lugar la histeria gritando como locos por miedo que terminasen sus vidas en ese instante.

Los médicos se encargaron de tranquilizar a la gente pero, por mucho que la gente estuviera asustada e intentasen calmarles... no se fijaban en las caras de terror de los pobres soldados que estaban allí ¿por qué? ¿para que nadie saliera? ¿y si hicieran estallar la bomba estando ellos dentro? sería una masacre y ellos lo sabían...

La puta miraba a los soldados percatándose del miedo en sus caras; pensaba, en cierta manera, que era su trabajo y a ellos tampoco les gustaba esa situación. También tienen familia y, por supuesto, aprecian su vida tanto o más que los civiles a los que estaban intentando proteger...

Se levantó la puta subiendose la falda y dijo a uno de los soldados que necesitaba ir al baño porque creia que le habia bajado la regla por la pastilla que le acababan de dar en la consulta (mentía ya que no habia llegado a entrar). El soldado se dignó a acompañarla y cuando estaban ya entrando a los lavabos ella se giró y su mano fue directamente a su entrepierna. Él, sorprendido y encantado, le besó y un compañero que les había seguido se unió sin decir nada al encuentro.

Empezaron a manosearse y uno de los soldados empezó a llorar mientras ella se la chupaba. Le confesó que era un placer morir así. Ella, toda orgullosa, cogió la polla del soldado de atrás y se la metió poniéndose a cabalgar sobre uno mientras al otro se la chupaba de arriba a abajo, hasta el fondo, como bien sabía hacer, haciéndole vibrar con cada movimiento de su juguetona lengua. Cómo le gustaba esa polla, grande, gorda y venosa.

Nada más correrse los dos dentro de ella fueron hacia la sala de espera.

La puta tenía la certeza que nadie del hospital saldría con vida. Era un mal presagio. Tenía miedo. No quería morir así. Se dedicaba a la prostitución desde que se fue de casa tras ser violada por última vez hacía tres años por su primo. Ahorraba para comprarse una casa y empezar una nueva vida.
Sabiendo el triste final y aceptándolo, sintió una punzada en las entrañas. Un estremecimiento que le excitó. Empezó a masturbarse en medio de la sala de espera, primero disimuladamente mientras uno de los soldados la miraba exhorto... llamando al poco rato la atención de la gente de alrededor. Un señor, por su ropa bien podía ser granjero, gritó: " ¿y aquella puta del monte quién es?" y uno de los médicos fue a examinarla pensando que se trataba de una fiebre muy mala al verle la cara y el sudoroso cuerpo junto con los espasmos que tenía. Le tomó la temperatura y gritó a uno de los soldados: “Está muy caliente, ¡hay que llevarla a una habitación inmediatamente!”, y la puta le respondió "aqui lo unico caliente que encontrarás es mi coño que está bien húmedo" y metió la mano del doctor entera dentro del coño bien abierto de tan excitada que estaba.

Los soldados miraban incrédulos la escena. La mano del doctor cabia entera y ella la empujaba para adentro hasta meterse el antebrazo. Sólo se veía a partir del codo. El doctor no paraba de gritar temiendo por su vida. Pero la puta le soltó y se sintió como si hubiera vuelto a nacer. La sala estaba en silencio mirado anonadadamente la escena.

Los adultos tapaban los ojos a los niños. Los niños mordían las manos de sus padres que les tapaban esa escena que estaba despertando su sexualidad. Uno de los niños cuyos padres no vigilaban hasta ese momento, se acercó al doctor por detrás bajándose los pantalones. Le bajó los pantalones al doctor metiéndole su pequeña polla erecta dentro. El doctor se asustó primero, y luego gimió de placer, pues la madre del niño, a gatas, se puso entre la puta y él. y le estaba haciendo una mamada.

La puta volvió a meterse la mano del doctor hasta el fondo. Cogió a una niña que estaba detrás suya y le besó en la boca produciendo que la niña empezara a tocarse compulsivamente. Un soldado cogió a la niña y comenzó a desnudarla. Le metió su grande y gorda polla por el culo mientras le metía dos dedos por el coñito. Otro soldado miró a su compañero e hizo lo mismo con una de las madres que allí estaban. Un padre cogió a una enfermera y a uno de los soldados y empezó su particular orgía anexando a más padres del lugar. Algunos niños hicieron la suya propia tambien...

La puta se sacó el brazo del doctor del coño y fue a un grupo de soldados, todos muy machos, haciendo una fila metiéndose sus pollas por turnos (eran unos 12 ó 13), comenzando el juego “La Una Seguida”: se ponían en fila y tenían que hacerle una embestida rápida y sin mirar y el que se equivocara de agujero la pagaba. Uno se equivocó de agujero y su castigo fue que le estiraban la polla hasta la rodilla (el pobre dejó el juego porque se desmayó). Otro que se equivocó, su castigo fue que tenían que mordérsela 3 personas y tenía que resistir al menos los mordiscos (lo que no resistió fue ver su polla sangrando y se desmayó también).

La puta, muy excitada, salió del grupo de soldados y se fue al de los niños. Le dijo al que parecía el capo: "siempre quise hacer esto con un niño" y le cogió la cabeza y se la metió por el coño. Mientras la cabeza del niño se encontraba dentro ella, obligó a otro a meterle la polla por el culo y a las niñas a lamerles todo el cuerpo...

El padre del niño dejó de metérsela a la enfermera al no verle en la sala (o mejor dicho, no ver su cabeza y reconocer su camiseta) y agarró por los pies al niño... pero era tarde... acababa de morir asfixiado. El padre no lo quería reconocer. Llorando empezó a hacerle el boca a boca. La puta empezó a partirse de risa y le hizo señas a un soldado que mientras el padre le hacía el boca a boca le tenía que dar por culo. El soldado, acostumbrado a obedecer órdenes, esta no era menos y se la metió hasta el fondo desgarrándole todo el ano y parte del intestino grueso. El padre dejó de hacerle el boca a boca al niño ya muerto y empezó a gemir de placer y dolor. Se corrió en la boca de una niña que estaba mirando la escena embobada con la boca abierta.

Y como esto se está alargando demasiado diré que estalló una bomba y todos murieron.

FIN





PD: publicado en un foro de frikadas (el foro murió). La fecha está en la parte superior. Los relatos no podían ser muy largos porque los frikis lo único largo que pueden leer son viñetas (xD).
PD2: este relato no contiene nada pederasta; intentaba hacer algo a lo hentai o la última escena del libro "El perfume". Los niños no tienen nombre para que no se les coja cariño; al igual que los adultos. Además, acaban muriendo todos. Como tiene que ser. Nunca existieron.


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miércoles 18 de noviembre de 2009

Las gordas...


TAMBIÉN TIENEN DERECHO A VOLAAAAAAAAAAAAR


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martes 3 de noviembre de 2009

La niña que soñaba con ser una guarrilla y una polla en la vagina


"Eres virgen"

Parece increible en estos tiempos que Marcia, de 11 años, sea virgen.
¡¡Ni que estuvieran en el año 2010!!

A Marcia se lo repetían una y otra vez. El año pasado, sus padres, le quitaron las muñecas. Decían que era demasiado mayor para que jugara todavía. Tenía que salir más con los de su clase. Querían llevarla incluso a un psicólogo para que detectaran cuál era el problema. Ellos, a los 12 años, tuvieron a Marcia. Ahora eran un feliz matrimonio de veintitrés años de edad con tres hijos a su cargo. Como tiene que ser. A los treinta, sus hijos serán tan mayores que podrán vivir los 30 años restantes conociendo a sus descendientes y hacer todo lo que no hiceron durante los duros años de trabajo y cuidando de sus hijos (así es la media de vida, entre 50 y 70 años, jubilándose a los 40).

Marcia adoraba la clase de historia.
Les explicaban que al principio se casaban sobre los 15 años (allá por el S. XVIII). Luego aproximádamente a la mayoría de edad... ¡¡¡18 años!!! Qué viejos. Vivían más tiempo, eso sí. Y más tarde incluso contraían matrimonio a los 30 ó 40 años; era increible. Incluso en segundas nupcias y terceras o de ancianos. En parte le hubiera gustado. ¿Cuándo cambió todo el ciclo? Vivir después de parir y no antes. ¿Y si morías en el parto? No vivirías nada. Antes, a los 11 años, eras una niña que jugaba con muñecas y ahora... eres una niña lista para procrear. Incluso hay niñas precoces que tienen hijos a los 7 años. Marcia a los 7 años tenía poco pecho y le daban envidia las chicas de su clase, que incluso llevaban una talla 85.
En 203 años había cambiado mucho el milenio y... La Tierra.

El miedo a la extinción y la escasa población que quedaba en el Mundo tras la caida del meteorito y la inminente ola que inundó medio planeta, obligó a la población a reproducirse lo más rápido posible y su consiguiente evolución. Cada vez se hacían antes mayores y los cuerpos, antes frágiles, se hacían fuertes a los pocos años de nacer.

Sus padres consiguieron convencerla que asistiera al psicólogo y, tras varias sesiones, el doctor le sonsacó la verdad: tenía miedo al sexo por culpa de una violación. Hasta la última sesión no supo quien fue el culpable: su padre.
Tras esa confesión el doctor murió por causas todavía desconocidas; supuestamente un ataque al corazón (aunque tenía restos de tela en la boca). No pudo avisar a la policía para que quitaran al padre de Marcia su custodia.

Marcia no volvió nunca más al psicólogo. Sus padres pensaban que era debido a un trauma. Lo que no se hubieran esperado jamás era el verdadero plan de Marcia...

El padre aprovechaba cuando la madre iba al trabajo para abusar sexualmente de su hija. Bueno... a principios de milenio podría denominarse: abuso sexual. Pero Marcia era feliz. Le gustaba lo que su padre le hacía. Le quería. Él se lo demostraba física y verbalmente. Ella no quería otro hombre. Él intentaba convencerla que tendría que emanciparse, luego la abrazaba y negaba sus propias palabras. El deseo hacia su hija traicionaba su deber como padre. Se amaban. La amaba más que a su mujer. Más que a sus otros hijos. Más que a su vida. Marcia era todo lo que podía desear pero... ¿quizás le traicionó el deseo y le volvió loco? ¿Cómo podía amar a su hija como mujer? Estos son los pensamientos de su enamorado padre.

Marcia se aprovechaba del amor de su padre para aprovecharse de toda situación. Tenía a su novio secreto que apenas se veían (su padre requería mucho tiempo y atención). Tenía un amigo que se la follaba cuando ella quería. Tenía su amasador de pan...

Todo lo que le rodeaba era, a su mente, obsceno. Cualquier cosa la utilizaba, cuando sus padres no miraban o no estaban, para provocarse placer sexualmente. Para penetrarse. Para recrearse.

Jamás hubieran imaginado que Marcia era una ninfómana. Aquella niña que un año atrás tuvieron que quitarle las muñecas con las que, tampoco sabían, se masturbaba a todas horas. La que lloraba por pelearse con su hermano. La que ama a su padre como un hombre... o eso creía su padre. La que ama a su familia como tal... lo que piensa su madre.

Todos, menos Marcia y su hermano, ignoraban que también abusó, esta vez sí, sexualmente de su hermano. Le amenazó con decirle a sus padres que había sido él si se chivaba y desde entonces él la temía. La odiaba. La evitaba.
Puede que Marcia sólo quisiera a su hermana pequeña porque también entraba en sus planes...

Era mala. Y muy guarra.
Sólo quería diversión. ¿Por qué casarse cuando a una edad tan temprana había descubierto tanto placer? No sabía que era el amor y no quería saberlo. No amaba a nadie. Se divertía mientras otros lo ignoraban.

Sus mejores amigos eran los preservativos y demás métodos anticonceptivos. Se lo habían dado todo. Le habían evitado convertirse en madre (detestaba la idea de serlo algún día). Era su mayor miedo. El aborto estaba completamente prohibido. Tenían que seguir evolucionando. Necesitaban constructores que sacaran la tierra de debajo del agua para crear islas y penínsulas donde expandirse.

A los pocos días de la muerte de su psicólogo, quedó con su novio. Le pidió matrimonio y Marcia no contestó. Su peor pesadilla se había hecho realidad. No quería casarse. Su novio sólo es su novio porque es guapo y se lo pasa bien con él. Él, Evo, insistía en la pregunta pero ella sólo le giraba la cara. Cansado, le cogió por los hombros girándola y le obligó a contestar. No, fue su respuesta. Evo llora desconsoladamente preguntándole por qué tirándola al suelo.
El desconsuelo pasó a la rabia. La rabia a excitación. Evo tenía la polla empalmada y quería follarse a Marcia ahí mismo, en medio de la calle con toda esa gente mirando.

Nadie se extrañaría. Sólo mirarían por casualidad. Follar en la calle era un placer y muchos hacian realidad sus fantasías. Si Marcia gritaba, la gente pensaría que es una joven que quiere hacerse escuchar.

Evo desnudó a Marcia. Ella tampoco se defendió mucho; estaba algo asustada sólo por un motivo pero no le creia capaz de hacerlo. Evo no lo haría... pero estaba muy enfadado. Lo hizo.
Metió su polla sin siquiera estar demasiado lubricado. El escozor de la penetración no fue lo que más le dolió a Marcia; sinó la falta de preservativo. Iba a correrse dentro y lo sabía. Ahora sí gritaba y lloraba. Evo era dos años mayor que ella y tenía unos fuertes brazos. No pudo hacer nada cuando notó que Evo se corría. La cadencia de sus embestidas era mucho más rápida y sus gemidos más fuertes. La gente miraba y aplaudía. Estaban viendo en directo una concepción. La cuarta del día, con fantasía sexual incluida. Evo se corrió entre aplausos ajenos y lágrimas de Marcia.

Se levantaron. Acto seguido se vistieron. No hablaban. No se miraban. Marcharon. Evo no volvió a verla nunca más.

Marcia, deprimida y convaleciente, fue a visitar a su mejor amigo. Él la vio tan decaida que sólo pudo abrazarla y preguntarle lo que había pasado. Marcia se lo contó con pelos y señales. Se retorció entre sus brazos y comenzó a frotarse contra el cuerpo de la única persona que podía confiar. Sabía lo de su padre, su hermano y su novio. Realmente, sólo le tenía a él, y no le amaba. Por eso se veía incapaz de querer a alguien.

Charl besó a su amiga y la desnudó y tocó allí donde ella decía que le dolía. Era tan tierno...
Marcia, pensando en que lo peor ya estaba hecho, le dijo a Charl que podía hacérselo sin condón, que de quedarse embarazada prefería que fuese de él.
Él, obediente y deseoso de hacerle el favor, fue tan cariñoso y amable con ella que la hizo llorar de alegría. La folló de tal manera que ella sólo podía gozar del momento. Nunca se lo habían hecho de esa forma. La penetraba delicada y a la vez ferozmente. Le besaba ansiosamente pero también era tierno. Le decía que la quería pero no era repulsivo ni quería insinuar nada más para el futuro, sinó describiendo el presente. Por primera vez, Marcia se sentía querida y respetada sin nada más a cambio; quizás un embarazo no deseado pero... quería tener la duda, en caso de quedarse, que él fuera el padre.


Desgraciadamente para Marcia, a los dos meses descubrió lo peor. Se había olvidado del tema puesto seguía menstruando pero en menor medida. Le creció el pecho pero pensaba que era porque se estaba desarrollando. Comía más pero también estaba más grande. Fue al médico y le confirmaron la noticia: estaba embarazada.

Quería abortar pero nadie se lo provocaría. Deprimida, se lo contó a Charl. Éste no pudo hacer nada, excepto abrazarla y dare su cariño en forma de sexo otra vez.

Sus padres se enteraron a los 5 meses cuando la barriga era evidente. El padre lloró de alegría. Fue a hablar con Marcia y le hizo prometer que jamás se lo contarían a su madre. Que el niño había que decir era de un novio que tuvo hacía unos meses. Claro que... él pensaba que era suyo.

Marcia no le corrigió. Si quería que el padre siguiera dándole todo lo que quería, tenía que hacérselo creer.

Así pues, se mudaron a una isla donde nadie les conocía haciendo pasar a Marcia por una mujer embarazada que perdió a su marido un día de pesca. Estaba mal visto ser madre tan joven y sin un hombre a su lado. Ese pensamiento no había cambiado en el transcurso de los siglos.

Marcia quería morir en ese momento. Ella sólo deseaba vivir. Quería ser una guarrilla y follar. Siempre con una polla en la vagina. Su sueño era ser madre como las de antes, una vez vivida la vida y dar a luz cuando no te quedara nada que explorar.

Quería que su hermana la viviera con ella y, aunque sólo fuera una persona en el mundo, la comprendiera.

El sexo sólo era una manera de expresarse. De reivindicar su vida.

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viernes 11 de septiembre de 2009

Sexonator: El Inseminador

En un mundo debastado por la contaminación, las guerras, la violencia y el deseo de poder; donde el amor, el placer y la amistad fueron aniquilados por la avaricia, la lujuria y la estupidez; crearon un androide con sentimientos y capacidades humanas como orinar, comer, defecar y reproducirse, ansioso de restaurar los valores más humanos y civilizados a través de la manera más natural e insintiva que se conozca: el sexo.

Él era... Sexonator, el Inseminador. Su tarea consistía en dejar embarazadas a las pocas mujeres jóvenes que quedaban (puesto a la gente no le preocupaba la población, sólo el salir con vida, y tener hijos era un impedimento para las huidas, puesto siempre estaban en guerra). Era un país gobernado por una gerontocracia. El 80% de la población tenía más de 50 años. Hacía tiempo que ninguna mujer daba a luz en Detroit... excepto las que eran violadas por los Grandes Ancianos. Viejos Verdes que las amenazaban con matarlas si no se dejaban hacer; amparados por la justicia puesto los jóvenes estaban demasiado ocupados en la Guerra con otros países más pobres. Los Viejos Verdes eran los encargados de masificar la población. De crear nuevos bebés y quitárselos a las madres una vez parieran para convertirlos en máquinas de matar, gracias a la tecnología androide.

Esas máquinas de matar eran los jóvenes que luego partirían a la guerra; pero a una de esas máquinas la dotaron con sentimientos y una capacidad sexual (que no requería tiempo de descanso entre polvo y polvo) para los días de vacaciones de los Viejos Verdes. Lo que no se esperaban era que esa máquina pudiera desentenderse de su principal misión, desacatando la orden de retirar los recién nacidos de las madres y luego encerrarlas convirtiéndolas en máquinas de parir; sinó escondiéndolas en otras ciudades para crear sus propias familias.

Sexonator, era, sin duda alguna, un romántico. Enamorado de la vida y las mujeres, era el mejor padre, amante y marido que en esos tiempos de Guerra una podría desear.


Todo comenzó el día que le dieron la libertad para violar a la mujer que quisiera con tal de fecundarla. La única arma que poseía, aparte de su fuerza y su enorme falo, era un recipiente con cincuenta test de embarazos; lo que suponía que tenía que violar a cincuenta mujeres durante un mes, hacerles un seguimiento y realizarles el test. Si daban positivo, eran llevadas al cuartel donde controlarían su embarazo y les retirarían al bebé. Si daban negativo, las volvían a violar hasta que quedaran embarazadas. Si descubrían que eran estériles... las asesinaban.

Sexonator se bastaba sólo. Por ese motivo, los Viejos Verdes dejaron de salir a faenar postrando toda su confianza en el androide, ya que el 75% de los casos de muerte de los Grandes Ancianos era por ataques al corazón al practicar el coito.

Sexonator no necesitaba correr hacia las mujeres como los Viejos Verdes; no, tras habérselas follado una vez. Eran las mujeres que corrían hacia él pidiendo ser folladas. Él no pensaba en su satisfacción personal, puesto no era una persona, pero las veía disfrutar con sus movimientos, sus embestidas, sus caricias y sus besos; como le pedían más, él les daba más. Hasta que ellas se corrieran, él no paraba. Luego las abrazaba y las dejaba campar a sus anchas por la ciudad. Estaba tan solicitado que tuvo que pedir más cartuchos con tests de embarazo puesto las chicas hacían cola e incluso pedían cita. Se obligó a llevar una agenda y tuvo que acortar el tiempo de las relaciones. De media hora a quince minutos por mujer. Así que tenía que correrse rápido y si alguna pedía más, acortar los polvos para que tuviera dos ó incluos tres polvos rápidos en un día. No se cansaba. Le hacía sentir bien verlas gozar. Eso le extrañaba. Les cogía cariño... se suponía que los únicos sentimientos que tenía eran impuestos para obedecer a los Viejos Verdes y a los militares. Pero él... sentía algo especial por cada mujer que penetraba.

Un día, Sexonator se cruzó con una bella mujer de pelo rizado, ojos azules y tristes, delgada, grandes pechos, hambrienta y sucia, que huía despavorida del androide que iba a violarla. El instinto paternal se apoderó de él. Le persiguió, ató y subió a su moto. Se la llevó lejos de allí y la tiró a un estanque para que se lavara.

Mientras se bañaba, Sexonator cazó un perro salvaje y lo asó en una hoguera. Esa bella mujer, ahora limpia, que comía desesperadamente una pata del perro recién sacada del fuego, le hacía tener ganas de llorar. Quería abrazarla. No era como las otras mujeres que encontraba en la calle; ella no imploraba que la follara bien follada... y eso le ponía.

Era la primera vez que sentía deseo sexual por una mujer. Al no saber controlarlo, su primera reacción fue cogerla fuertemente por los brazos y empujarla contra un muro. Le abrió las piernas con la mano libre y le rompió toda la ropa, dejándola desnuda ante él, llorando y suplicando que no le hiciera daño.

Eso le ponía todavía más. Sacó su enorme falo y, poco a poco, acariciándole todo el cuerpo para excitarla, fue metiéndolo suavemente en el coño de la joven muchacha, que no llegaba a humedecerse.

Era la primera vez que tenía dificultades para meterla... y eso le frustraba.

La tiró al suelo y la encadenó con las piernas y brazos extendidos al máximo. La acarició, besó y lamió todo su cuerpo. Chupó su clítoris, como tanto les gustaba a las otras mujeres que se lo pedían. Le hacía todo lo que las otras le pedían. Pero ella no se excitaba. Cada vez lloraba más fuerte.

Sexonator se cansó de ser bueno e intentó meter de nuevo su enorme polla en aquella estrecha raja. Era imposible. Enfadado y pagando su frustración con aquella joven de algo que no comprendía, embistió con todas sus fuerzas (y no eran pocas) aquella vagina que sangró como nunca lo había hecho al sacarla. Nunca había visto tanta sangre, pero él siguió. No podía dejar de follarla aunque sabía que le hacía daño. Sentía atracción por esa mujer y le gustaba verla sufrir; le ponían sus gritos y cuanto más gritaba más fuerte le daba.

La chafaba bajo sus 700kg de masa corporal y mecánica. Su coño estaba en carne viva pero eso no le importaba a Sexonator, que sólo quería escucharla gritar con más fuerza. Notaba que su polla estaba más grande que nunca. La metía y sacaba con una energía jamás demostrada. Estaba cubierta de sangre, pellejo y vello. Sin saber por qué, eso le gustaba aún más. Paró un momento para besar a la joven, la desató, le dió la vuelta poniéndole a cuatro patas y empezó a desgarrarle el ano. Aquél precioso culo ahora cubierto de sangre y entrañas. Todo era extrañamente excitante, y eso que sabía no la estaba haciendo disfrutar; pero, por primera vez: él sí disfrutaba de verdad.

No paró hasta que la joven se desmayó. Luego la asió por los brazos con fuerza y empezó a separarlos hasta arrancárselos. Luego hizo lo mismo con sus piernas y finalmente separó el tronco de la cabeza. La descuartizó con sus propias manos. Tiró los restos al estanque y marchó de allí en su moto cubierto de sangre caliente.

Llegó a la ciudad y allí estaban las mujeres, haciendo cola y enfadadas, porque había desaparecido toda la tarde. Le exigieron recuperar los turnos pasados. Él estaba sumamente enfadado y esa fue la gota que colmó el vaso.

Les obligó a ponerse en fila una a una desnudas. Cogió los tests de embarazo y los fue insertando en cada vagina fuertemente haciéndolas gritar de dolor a la mayoría de ellas. Algunas se quejaron puesto sabían que sólo faltaba una muestra de orina para hacerlo funcionar... y todas ellas quedaron sin dientes.

Mandó a todas masturbarse con los tests hasta correrse. Estaban tan nerviosas que sólo cuatro llegaron al orgasmo. Sexonator hizo salir a las cuatro de la fila y las puso culo en pompa mirando hacia él. Fue penetrando de la primera a la cuarta de una manera brutal. Estaban muy mojadas y su polla entraba y salía con cierta facilidad, pero era sangre lo que él quería ver.

Sacó su polla de la vagina de la primera chica y la metió fuertemente en el ano. Y así, una a una, comenzó a desgarrarlas y hacerlas sangrar.

Las 96 restantes querían huir pero estaban paralizadas del miedo. Parecía mentira que fuera el mismo Sexonator que las cuidaba, escondía y aguardaba de los Viejos Verdes cuando se quedaban embarazadas.

Al final, un convoy militar pasó por la zona y vio una fila de mujeres desnudas, en fila y de pie. Tenían orden de fusilar a todo sospechoso que vieran, por exaltación de virtudes, promover la igualdad y demás cosas que carecían de significado para ellos. Reconocieron a Sexonator haciendo sangrar a cuatro de ellas y pensaron que las estaba castigando por ser estériles, puesto llevaba casi un año en el puesto y todavía no había llevado a ninguna mujer embarazada al cuartel. Hacía tiempo que no nacían bebés (que supieran) en Detroit.

Los diez soldados empezaron a fusilarlas cada uno apuntando a una cabeza. Las que huían fueron perseguidas y violadas hasta que las mataban de un disparo a bocajarro.

Sexonator explotó pocos días después por acumulación de semen.


FIN



PD: perdonad el final tan rebuscado pero es que el jefe me está llamando... es lo que tiene que la inspiración te venga en el trabajo (XD).

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viernes 7 de agosto de 2009

Parafilia en imágenes

En mi otro blog comenté lo mucho que me está afectando el tema de las parafilias. Tanto es, que no he podido evitar buscar imágenes sobre las que más me han impactado.

Si te excitas con estas imágenes, eres lo de debajo de cada una (como el que dice "hijo de puta" o "degenerado de mierda", pues algo así, pero con nombre). Otros, simplemente, merecen ser amados aunque los cánones de belleza actuales les hagan mucho daño. Para todos vosotros, ahí van algunos ejemplos:

Zoofilia ("así me gusta, Rex)


Tributo a Wanda La Pute**

Tributo a Wanda La Pute II**

Lo suyo no tiene nombre.


Uretralismo (no he encontrado ninguna imágen, así que lo he dibujado en el paint: masturbarse metiéndose algo por la uretra)


Sadismo


Pungofilia (excitarse clavándose cosas)


Nosolagnia ("Como me pones" "¿por qué? ¡¡si no me queda nada!!" "Por eso, cuanto más blanquita y débil...")


Necrofilia (hoy estás soso, ¿eh?)


Ofidiofilia (¿te gustan escurridizas, ¿eh?)


Microgenitalismo ("Tú méteme los huevos que no veas lo que me roza el clítoris, Manuel")


Microfilia (no necesitan rodilleras)


Macrofilia (los hombres las prefieren gordas)


Hipoxifilia (dejame para respirar un agujfjfffffffffff mmmmm ffff)


Hierofilia (excitarse con cosas religiosas...)


Hemotigolagnia (no hay nada más excitante que un tampón calentito recién extraido)


Gerontofilia** (me excita la idea de no saber si te estoy comiendo un labio, una arruga o una berruga)


Gendoloma (fantasías sexuales para acelerar el orgasmo: estos tres animales son la mía)


Formicofilia* (excitación con insectos y demás bichos que se mueven bajo y sobre La Tierra)


Emetofilia (Excitación por vomitado. Cuando sea vieja y no pueda masticar me alimentaré así)


Acrotomofilia** (¡¡nunca me abrazas!!)


Dismorfofilia (excitación por personas con deformidades)


Clismafilia (excitación por los enemas...)


Botulinonia ("María, ¿dónde está la ristra de chorizos?" "En tol coño")


Abasiofilia** (hay que tenerlos muy grandes, me refiero a los que les colocaron y fotografiaron)




(*) Imágenes extraidas de aquí: http://mundopandemico.blogspot.com/
(**) Imágenes extraidas de aquí: http://tanatopraxia.com/


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martes 16 de junio de 2009

Horas de estudio y masturbación

Hoy os contaré la historia de Allen; un profesor de bachillerato que comprende a sus alumnos. Un profesor que llegó a ser profesor gracias a sus deseos más profundos. A su vicio consumado por cada hora de estudio programada. Por cada paja, por cada eyaculación, por cada gota de su semen.

Él era el profesor Allen. El Pajas:

-¡¡Ahora toca con el Pajas!! - gritó el delegado de clase mientras le reían sus compañeros y se bajaba los pantalones y calzoncillos. Pero no sólo él, sinó toda la clase al unísono. El sonido de las braguetas desabrocharse y el roce de la ropa con la piel al deslizarse hacia el suelo era música para sus oidos y excitación para sus sentidos.

Nada más entrar, Allen observó a los alumnos, todos desnudos. Era un requisito para poder aprobar; no había ningún profesor que se tomara tan en serio una norma, ni unos alumnos más obedientes que aprendían todo lo que querían a través de una de las prácticas más placenteras que existen: el sexo.

Era tan obstinado en sus propias leyes que incluso una vez suspendió el exámen que estaban preparando a una alumna por no quitarse las bragas porque no le gustaba llevar tampax. Allen cogió un tampax de su maletín y le hizo la masturbación por tampón más placentera que la chica había sentido en su vida. Al ponérselo la chica se había corrido tanto que tuvo que prestarle otro tampax para poder parar aquél reguero de sangre. Ese era su castigo, placer máximo y suspenso por no obedecer a la primera y haberle hecho manchar sus delicadas y experimentadas manos de sangre.

No era cruel, sólo era un hombre obsesionado con que sus alumnos pasaran placer haciendo algo que no les gustaba, como estudiar o hacer los deberes, e incluso les enseñaba trucos para cumplir con las tareas domésticas y a limpiar las manchas de semen y los palos de las escobas a las chicas y desinfección total en toda la casa.

¿Qué? ¿Que qué asignatura enseñaba? Pues física y química. Que gracias al frotar, se podía disfrutar. Que quién mucho agita, mucho escupe. Que si metes un palo en un agujero, sale mojado. Pues eso mismo, cosas básicas de la vida. Él visualizaba Física y Química como un coño y una polla con ganas de follar. Si no frotas el palito, no hay fuego; por lo tanto pasarás frío durante toda la noche. Sus alumnos debían aprender que CO2 era dióxido de carbono sano el cual respiraban las plantas por las noches, y sin la vacuna del 2, el dióxido se volvía óxido porque había cogido sida y se quedaba en el aire contaminando el ambiente. Por lo tanto, usa condón. Esa era su filosofía, y sus alumnos aprobaban con diez.

Os podrá resultar una chorrada, pero cuando llevas cuatro orgasmos en un cuarto de hora, a cada respuesta correcta una corrida, nadie le mira el sentido. Sus enseñanzas funcionaban. Al principio repartía tabletas de chocolate; pero la mitad de sus alumnos se volvían obesos a mitad de curso y los padres le llamaban la atención; aparte que no llegaba a fin de mes porque el chocolate iba de su bolsillo. No dan complementos por que todos tus alumnos aprueben. Decidió que la manera más sana, equilibrada y placentera era a través de algo estimulante y que gustara como el sexo.

Al principio chicos y chicas se quedaban en ropa interior; pero a medida que pasaban las semanas, cogían confianza e incluso empezaban a masturbar al que lo hiciera bien. Pero cuando mejor se lo pasaban, y era un gran incentivo para toda la clase y por eso ninguno bajaba del 9.8 de media, era cuando daba los resultados de los exámenes. Esa hora de clase la pasaban follando entre ellos como celebración de la gran nota.

En ocasiones tenía problemas con alumnos en sus clases culpa del bulling. Cuando veía que uno se quedaba en una esquina sólo, sin adaptarse a la situación, guardaba en su maletín bolsas de papel que ponía en las cabezas de toda la clase e iba emparejando. Amenazaba con suspender al que se negara a chupar el genital o no penetrar ni dejar ser penetrado para todo el curso sin poder recuperar para selectividad. Tras el primer trimestre les quitaba las bolsas de las cabezas y el bulling había desaparecido. Muchos de los empollones o feos granudos eran los que mejor la metían porque eran los que tenían las fantasías sexuales más violentas y excitantes. Lo había comprobado en los diez años que llevaba dando física y química por masturbación individual y colectiva.

No se excitaba viendo los alumnos. No era tan degenerado. Él disfrutaba más cuando los compañeros le felicitaban y le preguntaran el truco para que los que suspendían todas las asignaturas sacaran tan buena nota en la suya. Sólo respondía: yo les doy lo que quieren y ellos me dan lo que quiero yo. Ellos quieren pasarlo bien y yo quiero dieces.

Era feliz en su ignorancia. Él no sabía que había profesores que le criticaban a las espaldas y buscaban cualquier excusa para fastidiarle. No sabía que pagaron al conserje para que instalara cámaras en el aula de química. No sabía, un martes día diez de marzo, que a segunda hora, a diez minutos de comenzar su segunda clase de física y química del día, tendría al director llamando a la puerta seguido de sus secuaces y dos policías dispuestos a detenerle.

Pasó dos años en la cárcel hasta que se celebró el juicio; le acusaron de corrupción a menores, amenazas, violación y secuestro (puesto cerraba la puerta con llave y la guardaba dentro del ano por si alguno quería huir). Lo increible es que hasta sus alumnos, a los que él aprobaba, daban la razón a los otros profesores. Alumnos que jamás habrían perdido la virginidad de no ser por él. Alumnos maltratados física y psicológicamente por los gamberros y las guarras que acabaron metiéndoles probetas por el culo, insertando su polla en ellas y estas chupándole la polla por cada diez que sacaba, víctimas del bulling que gracias a él dejaron de ser maltratados dolorosamente para ser benerado sexualmente.

Ninguno de ellos aprobó física y química en selectividad. Esa fue su venganza. Nunca jamás el feo de clase perdió la virginidad antes de los diecisiete años.

Doce años después estaba en la calle y muchos de los que habían sido sus alumnos les atendieron en puestos de helados, hamburguesas y cervecerías. Allen el Pajas consiguió ser profesor de física y química en la Universidad y de ahí salieron los mejores profesores de la época. Él seguía orgulloso de sus métodos de enseñanza y quedó más que probado que era el mejor profesor del Mundo.

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